La fibra suele quedar fuera de la conversación sobre nutrición, pero es uno de los pilares de una digestión ligera y de una flora intestinal equilibrada.
La mayoría de las personas consume menos fibra de la recomendada. Las prisas, los alimentos ultraprocesados y las comidas fuera de casa hacen que alcanzar la cantidad diaria sea un reto.
Fibra soluble e insoluble
Existen dos grandes tipos de fibra. La soluble forma un gel en el intestino y se asocia con una sensación de saciedad más prolongada. La insoluble aporta volumen y favorece el tránsito intestinal.
Una buena digestión empieza con pequeños hábitos diarios.
Cómo incorporarla a tu rutina
Aumenta su consumo de forma gradual, acompáñala de suficiente agua y combina fuentes naturales como verduras, leguminosas y semillas con un suplemento cuando tu alimentación no sea suficiente.